«En menos de 24 horas» es la cifra que se suele dar, y es cierta para la mayor parte de lo que entra en una cocina. Pero la media esconde diferencias grandes: el tiempo de digestión depende de la composición del residuo, y conviene conocerlas antes de dimensionar un equipo.
La tabla
| Tipo de residuo | Tiempo de digestión |
|---|---|
| Frutas ricas en agua (sandía, melón) | 2 – 4 h |
| Verduras de hoja (lechuga, repollo) | 2 – 6 h |
| Frutas (manzana, plátano, naranja) | 4 – 8 h |
| Cereales y legumbres (arroz, lentejas, garbanzos) | 4 – 8 h |
| Pan y fideos | 6 – 12 h |
| Pasteles y alimentos con almidón | 6 – 16 h |
| Carne de aves (huesos inferiores a 8 cm) | 10 – 20 h |
| Pescado y marisco | 14 – 22 h |
| Carne de cerdo y res (huesos inferiores a 8 cm) | 18 – 24 h |
| Mariscos (langostino, mejillón) | 18 – 28 h |
| Verduras gruesas (zanahoria, patata, tallos de apio) | 20 – 28 h |
Qué se lee en estos números
El agua acelera, la fibra frena
El patrón es bastante claro. Cuanta más agua tiene el alimento, más rápido desaparece: la sandía y el melón están en el extremo de las dos horas. En el extremo contrario están las verduras gruesas y fibrosas —zanahoria, patata, tallos de apio—, que pueden llegar a las 28 horas. Una zanahoria tarda hasta catorce veces más que una sandía.
La proteína animal está en la mitad alta, no en la cima
Es contraintuitivo, pero la carne de cerdo y de res (18–24 h) se digiere antes que unas verduras gruesas. Lo que marca el límite en la proteína animal no es la carne sino el hueso: la referencia son huesos inferiores a 8 cm. Los caparazones de marisco, por su parte, son de lo más lento del listado.
El almidón se queda a medio camino
Pan, fideos y pasteles se mueven entre 6 y 16 horas. Para un obrador o una panadería, que generan sobre todo este perfil, eso significa ciclos cómodos dentro de la jornada.
Por qué esto importa al dimensionar
Dos instalaciones que generen los mismos kilos diarios pueden necesitar equipos distintos según qué kilos sean. Un restaurante de marisco y una frutería con la misma cifra de residuo no se comportan igual dentro del digestor.
Dos cosas ayudan a que esto no sea un problema en la práctica:
- La alimentación es continua. No hay que esperar a completar lotes ni sincronizar cargas: el residuo entra a lo largo de toda la jornada y el proceso sigue en marcha.
- El equipo pesa lo que entra. Las cuatro patas regulables llevan sensores de carga que controlan en tiempo real cuánta materia orgánica se ha introducido y cuánta se ha digerido. Con el sistema Cloud, además, esos datos quedan registrados por hora, día y mes.
Ese histórico es lo que convierte una estimación inicial en un dato real, y lo que permite ajustar la operativa con el tiempo.
Si quieres que revisemos tu caso, dinos tu sector y tu volumen aproximado en el formulario de contacto y lo miramos.
