Cualquier instalación que dé de comer a mucha gente todos los días acaba teniendo el mismo problema: un flujo constante de residuo orgánico que hay que almacenar, refrigerar y pagar por retirar. Lo que cambia entre sectores no es tanto el volumen como las restricciones alrededor.
Sectores y casos de uso
Dónde encaja un biodigestor: hostelería, sanidad, educación, industria alimentaria y sector naval.
